1. Matthew. El camino sabe cosas

Hombre Lobo: El Apocalipsis

Una furgoneta se detuvo junto a la intersección con las luces de emergencia encendidas. De ella se bajó un hombre cargado de preocupaciones, prisa y pesares; podías verlo en su rostro. La furgoneta continuó su camino por la carretera que cortaba un paisaje lleno de árboles como si de una herida se tratase.
El hombre agarró su gran mochila y echó a andar hacia la ciudad, una ciudad que había cambiado mucho desde la última vez que estuvo aquí. Dejó el cartel de Bienvenido a Bright Falls atrás y se adentró de lleno. “Vaya, ¿ha pasado tanto tiempo? Hay lugares que ni reconozco, y podría jurar que ahí no había un puesto de tacos” . Continuó caminando por las calles y se cruzó con uno de los albergues donde tiempo atrás estuvo buscando a Judy. Casi podía verse a sí mismo entrando, desesperado, con prisas y sólo agarrado a la esperanza de encontrarla.
Y aquí estaba ahora, había cruzado medio mundo sin descanso, llegaba desesperado y con la sola esperanza de que la pista que tenía fuera buena. “Dios, ¿tan poco he cambiado? ¿De qué me ha servido mi tiempo con Noche?”. Pero algo en su interior le decía que había cambiado. Ya no era aquel chico, ese chico había muerto hace tiempo como mueren las hojas al llegar al otoño. Y al igual que en la primavera, una nueva vida había surgido. “El camino nos cambia a todos supongo”. El camino sabe cosas, y el camino lo llevó por un recorrido lleno de memorias, tan vivas que parecían haber ocurrido el día antes, tan llenas de emociones que aún se le erizaba el pelo al pasar por la casa de su hermano Buck.

Prólogo – Desandar el camino

Hombre Lobo: El Apocalipsis

ob_27b526_ob-2cbc3ca9289457c39ef312309635ca5b-olrik

-No entiendo muy bien todo eso que dices sobre los patrones mentales y otras dimensiones. –dijo Matthew, cortando el monólogo de Thomas- Sólo quiero saber si puedes encontrar a una persona.
-Ya te he dicho que sí. Es una cuestión muy sencilla de resolver. –Contestó Thomas, irritado por las continuas interrupciones- Pero tienes que entender que lo que pides no es moco de pavo, chaval.
-Mira, no tengo mucho tiempo. –Comentó Matthew, impacientándose. Cada segundo que pasaba era como si Judy se alejase miles de kilómetros de él, a saber en qué dirección, en qué espacio, en qué tiempo.
Thomas, el mago ciborg, miró incrédulo al joven Garou.
-Asaltas mi casa, consigues que otros también la asalten, y en el proceso destrozas varios de mis cuerpos, por no mencionar el mobiliario. ¿Y ahora te impacientas?
-La chica ya te dio lo que pediste. Perdiste la apuesta. –contestó tajante. Hablar con aquél mago era más exasperante que hablar con Noche, y nunca había hecho nada más exasperante en su vida que hablar con Noche- No dijiste que tendría que estudiar ciencias para que me dieras una respuesta.
Los años no le habían dado más paciencia a Matthew Sendero Desconocido. Más bien al contrario, se la habían quitado. Habían ocurrido cosas que prefería no recordar, o al menos no nombrar, porque olvidarlas sería un acto incluso más cruel de lo que fueron aquellos momentos, y cuando pensaba que empezaría a tener suerte, que su viaje se había encauzado y que por fin podría aprender lo que necesitaba para no cometer los mismos errores, se encontró con un hombre que no era para nada lo que esperaba…

Only if for a night

Relatos

image

La lluvia comenzó a caer en las calles de la ciudad. Las personas empezaban a correr buscando refugio en el metro o en los soportales. Las calles de esta zona de la ciudad tenían bastante tráfico a estas horas, sobretodo los días de lluvia, la gente se volvía estúpida los días de lluvia.

Una noche más, se sentó en el filo de la cama, miró el reloj – Las seis de la tarde -. Se levantó y comenzó a caminar descalza por el piso, lo primero la parada en el baño. Podía notarse el pelo despeinado, abrió el grifo y lo dejó correr mientras se preguntaba cómo con lo poco que se movía, podía levantarse siempre con el pelo así. Apagó la luz, cerró el grifo y se dirigió al salón, encendió la televisión y empezó a buscar el móvil con la vista.

Tras unos minutos deambulando por la casa volvió y se sentó en el sofa. Los informativos no paraban de hablar sobre el avión que se había estrellado, o sobre la recesión, o sobre aquel atentado en un puerto al norte. Todos los días lo mismo, una y otra vez.

Ojeó las notificaciones en su teléfono, un par de correos de publicidad, alguna mención en Twitter. Su amiga @sindernight se lamentaba de que no hubiera podido estar en la fiesta y le mandó la foto que le hicieron. -Idiota, por lo menos se ve al resto de invitados- le respondió y comprobó el correo del trabajo, al parecer tendría la noche libre. Llamó por teléfono a recepción -Buenas noches señora, dígame en qué puedo ayudarle-