Ventajas y desventajas de las partidas para 2 jugadores.

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A raíz de lo que nos comenta el señor José Manuel Real en su blog Piedrapapeld20 acerca de las partidas para dos jugadores, me he animado a aportar mi grano de arena a la conversación.

Actualmente mi mesa de juego lleva 5 años siendo formada por dos jugadores y yo como narrador. Habitualmente cambiabamos crónica a crónica entre uno de ellos y yo como master por lo que siempre teniamos una mesa de 3 personas en total.

Si no habéis pasado aún por el post de Juan Manuel podéis pasar ahora, yo os espero.

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Definir bien las expectativas de tu partida.

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En mi trabajo el concepto de público objetivo es lo primero que debes aprender. Es muy importante conocer para qué público estás realizando el trabajo dado que no todo el mundo ve el mundo de la misma forma ni tiene los mismos gustos. Este es uno de los conceptos que vale para toda la vida.

Las mesas de rol he visto que pecan de este problema, no definen su público objetivo con claridad. Esto nos lleva a un problema secundario y ligado al primero, fallos de comunicación. Si no sabemos qué queremos o para quien lo vamos a hacer difícilmente vamos a poder comunicar.

Lo que hacer es conocer a nuestra mesa de juego, para ello os contaré uno de mis secretos, preguntadles 😉

Preguntales a tus jugadores, preguntale a tu narrador, ¿a qué vamos a jugar? ¿qué enfoque le vas a dar? ¿qué personajes o estilo de juego preferís? Conociendo las respuestas vamos a ser capaces de comunicarnos y presentar qué es lo que vamos a hacer cuando nos sentemos a rolear. Esto es definir las expectativas, lo cual nos va a ahorrar muchos quebraderos de cabeza a la hora de gestionar nuestras mesas o de jugar partidas en las que no quieres estar.

Decidid en consenso a qué queréis jugar, es la forma de que todo el mundo se divierta. Si hay jugadores de estilos muy distintos intentad encontrar un área común y comprometeos. Al haber un compromiso podemos valorar si el jugador ha hecho un buen trabajo o por el contrario ha sido contraproducente.

A lo largo de mi tiempo como jugador han sido muchas veces las que me han llamado para jugar partidas de rol. En muchas de ellas he salido con la muy desagradable sensación de que he perdido por completo una tarde entera de mi vida. Es un sentimientos horrible el de saber a ciencia cierta que podía haber dedicado mi tiempo y esfuerzo en algo mucho más productivo.

La razón es que cuando me llamaban, ni me decían, ni preguntaba el corte o estilo de la partida. Como mi estilo de juego es narrativo, centrándome mucho en los personajes y en la interpretación de los mismos; cuando llegaba y me encontraba una mesa de 7 jugadores dando gritos, haciendo payasadas y queriendo llamar la atención… Pues me amargaba. Los turnos se hacían eternos y me sentía frustrado.

Ahora lo que hago es preguntar por el juego, el número de jugadores y el estilo de juego que se plantea. Sabiéndolo puedo decidir si ir o no, es simple, si me dicen que la partida va a ser caótica donde vamos a echar un rato de risas sin complicaciones y haciendo un rato el cafre entre amigos; pues me apuntaré, porque me apetece y hace tiempo que no lo hago. Pero lo hago bajo aviso y sabiendo a que voy, no encontrándome el pastel.

Cuando preparo una partida pongo un límite al número de jugadores y aviso del estilo que va a llevar, los jugadores que se apuntan se lo pasan pipa porque se cumple con las expectativas (en la medida que se puede :P) con lo prometido.

¿Vosotros habéis vivido alguna partida de la que os habéis arrepentido de ir? ¿Definís las expectativas? ¿ preguntáis a vuestro jugadores para hacerlo en conjunto?

Corten!