1. Matthew. El camino sabe cosas

Hombre Lobo: El Apocalipsis

Una furgoneta se detuvo junto a la intersección con las luces de emergencia encendidas. De ella se bajó un hombre cargado de preocupaciones, prisa y pesares; podías verlo en su rostro. La furgoneta continuó su camino por la carretera que cortaba un paisaje lleno de árboles como si de una herida se tratase.
El hombre agarró su gran mochila y echó a andar hacia la ciudad, una ciudad que había cambiado mucho desde la última vez que estuvo aquí. Dejó el cartel de Bienvenido a Bright Falls atrás y se adentró de lleno. “Vaya, ¿ha pasado tanto tiempo? Hay lugares que ni reconozco, y podría jurar que ahí no había un puesto de tacos” . Continuó caminando por las calles y se cruzó con uno de los albergues donde tiempo atrás estuvo buscando a Judy. Casi podía verse a sí mismo entrando, desesperado, con prisas y sólo agarrado a la esperanza de encontrarla.
Y aquí estaba ahora, había cruzado medio mundo sin descanso, llegaba desesperado y con la sola esperanza de que la pista que tenía fuera buena. “Dios, ¿tan poco he cambiado? ¿De qué me ha servido mi tiempo con Noche?”. Pero algo en su interior le decía que había cambiado. Ya no era aquel chico, ese chico había muerto hace tiempo como mueren las hojas al llegar al otoño. Y al igual que en la primavera, una nueva vida había surgido. “El camino nos cambia a todos supongo”. El camino sabe cosas, y el camino lo llevó por un recorrido lleno de memorias, tan vivas que parecían haber ocurrido el día antes, tan llenas de emociones que aún se le erizaba el pelo al pasar por la casa de su hermano Buck.

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